Cómo se vive
En el entrenamiento te sale todo. El día del partido algo se traba: las piernas pesan, la cabeza va más rápido que el juego y terminás jugando para no equivocarte.
La noche antes de competir repasás la jugada que te salió mal la última vez. Un error en el primer minuto y el resto del partido lo jugás adherido a ese error.
Quizás pasaste del amateurismo al profesionalismo y todo se volvió más grande: la cancha, la gente, lo que se espera de vos. O cambió el entrenador, dejaste de ser titular y ahora cada entrenamiento se siente como una prueba. A veces lo que pesa está en el vestuario: con el cuerpo técnico, con el grupo o con tu lugar en el equipo.
Después de una lesión o una cirugía, el alta médica llega antes que la confianza. Entrás a la cancha pendiente de la zona lesionada, cualquier molestia te hace pensar que volvió y, sin darte cuenta, jugás para no lastimarte.
Qué suele haber detrás
En el deporte se entrena el cuerpo durante horas y la cabeza, bastante menos. Pero la presión, la mirada del entrenador, la competencia interna o la necesidad de demostrar algo también juegan, y a veces juegan en contra.
Con las lesiones pasa algo parecido: el cuerpo tiene sus tiempos y la confianza tiene otros. Una lesión también altera el esquema corporal, ese mapa interno con el que te movés sin pensar. Hasta que se reacomoda, el cuerpo duda aunque ya esté sano. Y una lesión no toca solo el cuerpo, toca quién sos: el que juega, el que entrena, el que nunca se lesionaba.
Cómo lo trabajamos
Trabajamos sobre situaciones concretas: la atención y la concentración antes de competir y durante el juego, cómo soltar un error y volver al presente, la motivación cuando el esfuerzo no da los resultados que esperabas, cómo ponerte objetivos que dependan de vos y la vuelta después de una lesión, paso a paso. En paralelo vemos qué está en juego para vos cuando competís: a quién le estás demostrando algo y qué pasaría si fallaras. La idea es que vuelvas a jugar, y no a cuidarte de no equivocarte.
Las sesiones son online, así que no importa dónde entrenes o compitas. Si vivís en Mar del Plata, también podemos sumar sesiones caminando. Y cuando una competencia lo amerita, puedo acompañarte de forma presencial.
En el entrenamiento te sale y, cuando más importa, algo te traba. En el deporte, la cabeza también juega.
Mi experiencia en el deporte
Participé en la creación del área de psicología deportiva del Club Atlético Alvarado. Ahí trabajé con las divisiones formativas y con el plantel profesional en competencia nacional. Hoy acompaño a deportistas individuales.



Me formé en el ámbito deportivo desde dos lugares: la psicología, con estudios de posgrado, y la preparación física, que fue mi trabajo durante una etapa de mi vida. Eso cambia mi forma de escuchar a un deportista.
Cuándo consultar
- Si en los entrenamientos rendís y en la competencia no.
- Si te cuesta sostener la atención y la concentración, o un error te arrastra el resto del partido.
- Si perdiste la motivación o no tenés claro para qué estás entrenando.
- Si te cuesta ponerte objetivos, o sentís que ninguno alcanza.
- Si ya tenés el alta, pero te cuesta volver a sentirte el de antes.

