Manuel Rosendo FernándezPsicólogoM.P. 48254
Nubes densas que llenan un valle entre montañas: imagen asociada a ansiedad y ataques de pánico
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Tu cabeza encuentra algo de qué preocuparse, aunque, en teoría, no esté pasando nada.

Ansiedad y ataques de pánico

Cómo se vive

Son las tres de la mañana y la cabeza arranca. Repasás lo que dijiste en una reunión, la cuenta que vence el jueves, el mensaje que todavía no contestaste. Sabés que a esa hora no vas a resolver nada, y aun así no podés cortar.

Durante el día se nota en otras cosas. Leés tres veces un mensaje antes de mandarlo. Ensayás en la cabeza una charla que todavía no tuviste, en su peor versión. Alguien tarda en contestarte y ya armaste una historia.

A veces llega de golpe: en el súper, en el colectivo, en medio de una reunión. El corazón se acelera, falta el aire, te transpiran las manos y aparece la certeza de que algo grave está por pasar. Dura unos minutos que parecen una hora. Después queda el miedo a que vuelva, y sin darte cuenta empezás a sentarte cerca de la puerta, a buscar síntomas en internet a la madrugada, a no salir sin el celular cargado.

Qué suele haber detrás

La ansiedad funciona como una alarma de incendio que suena aunque no veas humo. Casi nunca se activa porque sí: muchas veces, algo registró un peligro, aunque no sepas bien cuál. El problema aparece cuando suena todo el tiempo, o por cosas que, en apariencia, no la justifican.

Muchas veces, lo que la enciende no está a la vista. Un trabajo en el que nunca sentís que hiciste suficiente. Algo que tenías ganas de decirle a alguien y te guardaste. Una mudanza, una separación o un ascenso que todavía no terminaste de digerir.

Y a veces la alimenta algo que no se ve: lo que hacés para calmarla. Cancelar la salida, preguntar por quinta vez si está todo bien, volver a revisar. Alivia en el momento, pero a la alarma le confirma que tenía razón.

Cómo lo trabajamos

En los primeros encuentros nos ocupamos de lo urgente. Qué hacer a las tres de la mañana cuando la cabeza no para. Qué le pasa a tu cuerpo durante un ataque de pánico, para que deje de parecer que te vas a morir. Cómo dejar de pelearte con la ansiedad, porque pelearse con ella suele agrandarla.

Pero no nos quedamos ahí. Vamos a mirar cuándo aparece y cuándo no, qué la dispara cuando parece que no pasó nada, y qué cosas fuiste dejando de hacer para no sentirla. Muchas veces, en ese recorrido aparece algo que no estaba en el motivo de consulta y que explica mucho más.

La idea es que puedas volver a hacer lo que fuiste dejando, y que la ansiedad, si aparece, no sea la que decide.

A veces conviene trabajar en conjunto con un psiquiatra. Cuando los ataques de pánico son muy frecuentes, cuando la ansiedad no te deja dormir durante semanas o te impide salir, trabajar, sostener lo cotidiano, la medicación puede ayudar a bajar la intensidad para que el trabajo en terapia sea posible. No es una cosa o la otra: suelen complementarse. Si lo veo necesario, te lo voy a plantear con claridad y podemos trabajar coordinados.

También es frecuente que llegue alguien que ya pasó por una crisis, tuvo una consulta en la guardia o con un psiquiatra y está con medicación, y le indicaron acompañar el tratamiento con psicoterapia. Ese es un muy buen momento para empezar: la medicación ayuda a que los síntomas bajen, y la terapia, a entender qué los encendía y a recuperar lo que dejaste de hacer. Más adelante, si el psiquiatra lo decide, también ayuda a que el momento de bajar o dejar la medicación sea más llevadero.

Calmarla ayuda. Entender qué la mantiene encendida permite que el cambio se sostenga.

Cuándo podés consultar

No hace falta esperar a que sea insoportable.

  • Si la mayoría de las noches te despertás con la cabeza a mil.
  • Si cancelaste planes por miedo a sentirte mal.
  • Si cambiaste el recorrido para no pasar por cierto lugar.
  • Si después de un ataque de pánico vivís pendiente de que se repita.
  • Si estás con medicación indicada por un psiquiatra y te sugirieron sumar terapia.
  • Si ya hiciste un tratamiento, estás mejor y querés que lo logrado se sostenga.

Antes que nada: si es la primera vez que sentís síntomas físicos intensos, como dolor en el pecho, falta de aire o palpitaciones fuertes, consultá a un médico para descartar otras causas. Si estás en una situación de urgencia, llamá al 107 o acercate a la guardia más cercana.

Lic. Manuel Rosendo Fernández, psicólogo
Quién te va a escuchar

Lic. Manuel Rosendo Fernández

Psicólogo, M.P. 48254. En el primer encuentro no hace falta que traigas todo ordenado ni que sepas por dónde empezar. Contame lo que te pasa con tus palabras, aunque sea confuso o empiece por un detalle que parece menor. Muchas veces lo importante aparece en el camino.

Las primeras entrevistas también sirven para conocernos: para que veas cómo trabajo, me preguntes lo que necesites y decidamos juntos si este espacio es para vos.

Preguntas frecuentes

No puedo parar de pensar

Pensar promete una salida: si lo pienso bien, quizás lo resuelvo o lo anticipo. Pero la preocupación no llega a ninguna conclusión. Da vueltas sobre lo mismo y, en lugar de calmar, mantiene la alarma encendida. En terapia trabajamos dos cosas a la vez: qué hacer cuando la cabeza arranca y qué es lo que esa preocupación intenta controlar.

Estoy cansado pero no puedo dormir

El cansancio es del cuerpo; la alerta, de la cabeza. A la noche, cuando ya no hay nada que hacer ni con qué distraerse, aparece de golpe todo lo que quedó pendiente durante el día. Pelearse con el insomnio suele empeorarlo. Vamos a ver qué hacer en ese momento concreto y qué se viene acumulando durante el día. Si el problema de sueño se sostiene, conviene además una consulta médica.

Tuve un ataque de pánico y ahora siento que me puede pasar en cualquier momento

Un ataque de pánico se vive como una amenaza real, aunque no lo sea, y el cuerpo lo registra. Ese miedo a que se repita suele ser lo que más limita: se empiezan a evitar lugares, situaciones, salidas. Entender qué pasa en el cuerpo durante un ataque y volver de a poco a lo que dejaste de hacer es una parte central del trabajo.

Siento que algo malo va a pasar y no sé por qué

Es la alarma funcionando sin un peligro a la vista: el cuerpo se prepara para algo que todavía no tiene nombre, y la cabeza sale a buscarle un motivo. Muchas veces el motivo real está en otro lado, en algo que te preocupa y no estás mirando, o en una presión que venís sosteniendo hace tiempo.

¿Cómo sé si lo que tengo es ansiedad?

No hace falta llegar con un diagnóstico para consultar. Algunas señales frecuentes: una preocupación que no se apaga, tensión en el cuerpo, dificultad para dormir o para concentrarte, y empezar a evitar cosas por miedo a sentirte mal. Si algo de esto se repite y te está quitando espacio, vale la pena mirarlo. En las primeras entrevistas lo ordenamos juntos.

¿Qué hago cuando siento que la cabeza no se me apaga?

En el momento, ayuda más bajar el volumen del cuerpo que discutir con los pensamientos: respirar más lento, moverte, salir un rato de la escena. No es la solución de fondo, pero corta el circuito. En terapia armamos recursos a tu medida para esos momentos y, en paralelo, buscamos qué los dispara.

¿Es lo mismo ansiedad que un ataque de pánico?

No exactamente. La ansiedad suele ser un estado más sostenido: preocupación, tensión, dificultad para frenar la cabeza. El ataque de pánico es un pico breve e intenso, con síntomas físicos fuertes, que llega a su máximo en pocos minutos. Pueden aparecer juntos o por separado.

¿Se puede trabajar la ansiedad online?

Sí. La terapia online permite el mismo trabajo que la presencial. Y para alguien con ansiedad tiene una ventaja concreta: no hay viaje, ni sala de espera, ni miedo a sentirse mal en un lugar desconocido. Hablás desde tu casa. Si preferís no usar cámara, también podemos trabajar solo con audio.

¿Voy a necesitar medicación?

Depende de cada caso. Muchas personas trabajan la ansiedad solo con psicoterapia. Cuando los síntomas son muy intensos o frecuentes, el tratamiento combinado con un psiquiatra suele dar mejores resultados. La indicación de medicación la hace siempre un médico psiquiatra, y podemos trabajar en conjunto.

Ya estoy con medicación, ¿tiene sentido hacer terapia?

Sí, y mucho. La medicación ayuda a bajar los síntomas, pero no trabaja lo que los dispara ni lo que fuiste dejando de hacer por miedo. Es muy común empezar terapia por indicación del psiquiatra o del médico de guardia después de una crisis. Si te parece bien, podemos estar en contacto con quien te medica para coordinar el tratamiento.

Modalidades

Modalidades de atención

Sesiones de 50 minutos, habitualmente semanales.

Podés escribirme

Contame en pocas palabras qué te trae y coordinamos una primera entrevista.

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